¿Cómo funciona el proceso de restauración?
Restaurar un ecosistema es un trabajo cuidadoso que se realiza por etapas y de la mano de las comunidades. Le invitamos a conocer cómo lo hacemos, paso a paso, y a descubrir cómo usted también puede sumarse a recuperar la biodiversidad de Bogotá.
Etapas del proceso de restauración
Antes de restaurar, reconocemos el territorio para identificar qué lo está afectando y planear las acciones más adecuadas.
En Bogotá, el principal reto son los disturbios y tensionantes, es decir, los factores que dañan los ecosistemas y dificultan su recuperación. Los más comunes son:
- Especies invasoras como el retamo liso y el retamo espinoso: plantas que no son propias de la zona, desplazan la vegetación nativa y aumentan el riesgo de incendios.
- Incendios forestales, especialmente durante la temporada seca, que afectan la vegetación, los suelos y la fauna.
- Presencia de ganado y otros animales (semovientes), que endurecen el suelo, consumen las plantas jóvenes y deterioran la cobertura vegetal.
- Ocupaciones no planificadas del territorio.
- Disposición inadecuada de residuos y escombros.
Ponemos en marcha las acciones planeadas, que pueden incluir:
- Controlar y manejar las especies invasoras.
- Sembrar especies nativas: hierbas, arbustos y árboles propios de la zona.
- Recuperar los suelos.
Acompañamos lo sembrado para asegurar que crezca y cumpla su función:
- Plateo: mantener libre de maleza el espacio alrededor de cada planta.
- Fertilización: nutrir el suelo para favorecer el crecimiento saludable de las plantas.
- Riego: consiste en aportar agua de manera controlada a las plantas, especialmente durante épocas secas o en las etapas iniciales de establecimiento, para garantizar su supervivencia y adecuado crecimiento.
- Reposición: volver a sembrar las plantas que no sobrevivieron.

